Los 8 Versículos sobre la Unción de los Enfermos
En la Iglesia Católica, la Unción de los Enfermos es un signo de la misericordia de Dios que acompaña a quienes atraviesan la enfermedad, la vejez o la debilidad grave. Este Sacramento, administrado por un sacerdote con la oración de la Iglesia y el ungimiento con aceite bendecido, no se reduce a una promesa de curación física: apunta a la sanación integral del ser humano, la renovación de la gracia, la fortaleza para vivir la prueba y, si conviene, la remisión de pecados. A través de la Unción, la Iglesia invita a la persona enferma a unirse más plenamente a la Pasión de Cristo y a hallar en la comunión eclesial consuelo, esperanza y paz. Este tema es central para la pastoral de la salud y la dignidad de cada persona, recordando que Dios no abandona a sus hijos en la enfermedad, sino que ofrece su gracia para fortalecerse en la prueba. Este artículo examina su fundamento bíblico, su tratamiento en el Catecismo y una guía para rezar y meditar.
¿Qué dice la Biblia sobre la Unción de los Enfermos?
La Biblia presenta la Unción de los Enfermos como una práctica de fe que vincula la curación física con la sanación espiritual y la comunión con la Iglesia. En el Antiguo Testamento, Dios es sanador y protector de su pueblo; en el Nuevo Testamento, Jesús y sus discípulos encarnan la sanación y la misericordia. En la Biblia de Jerusalén, la unción con aceite aparece como signo de la gracia que se derrama sobre el enfermo y de la fe de la comunidad que clama a Dios.
El Nuevo Testamento da concreción a la práctica: Jesús cura a los enfermos y envía a sus discípulos a hacer lo mismo; la carta de Santiago recoge la instrucción de ungir con óleo y orar. Estas fuentes muestran la continuidad entre la fe apostólica y la vida litúrgica de la Iglesia. A la vez, el marco bíblico recuerda que la sanación puede ir más allá de lo físico, tratando también de la reconciliación con Dios y de la esperanza eterna.
En el Magisterio de la Iglesia, la Unción de los Enfermos es un don de la gracia que acompaña al enfermo en la prueba, invita a la fe perseverante y acompaña la esperanza de la vida eterna. Así, la Biblia y la tradición católica sostienen que la oración, el óleo y la cercanía de la comunidad son expresiones del amor de Dios que sostiene al creyente en la fragilidad de la vida terrena.
Los versículos más importantes sobre la Unción de los Enfermos
SANTIAGO 5,14-15
¿Está alguno enfermo entre vosotros? llame a los presbíteros de la iglesia, y oren sobre él, ungándolo con aceite en el nombre del Señor; y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.
Clave para la práctica litúrgica y sacramental: la comunidad ora junto al enfermo, se unge con aceite y confía en la acción sanadora de Dios. La fe de la comunidad y la oración del ministro se combinan con el gesto del aceite para traer consuelo y, cuando es la voluntad de Dios, sanación. La Iglesia enseña que este rito no prescinde de la responsabilidad personal y comunitaria del pecado, sino que ofrece perdón cuando corresponde.
MARCO 6,13
Y expulsaban a muchos demonios, y ungían a muchos enfermos con aceite, y los sanaban.
Este pasaje muestra la práctica de los apóstoles tras la misión de predicar el Reino: la unción con aceite acompaña la imposición de las manos y la oración, signo de la continuidad de la acción curadora de Cristo en la Iglesia. Expresa la idea de que la gracia de Dios opera en la vida de la comunidad, fortaleciendo la fe de quienes padecen enfermedad.
MATEO 8,16-17
Cuando llegó la tarde, le trajeron a Jesús muchos endemoniados; y, con la palabra, expulsó a los demonios y sanó a todos los enfermos. Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías: Él llevó sobre sí nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades.
Se subraya la misión salvadora de Jesús: la sanación integral que Él realiza es señal de la llegada del Reino. Estas palabras son citadas por la Iglesia para indicar que la curación física y la restauración de la persona son signos de la obra salvífica de Cristo, anticipando la sanación eterna que Dios ofrece a todos sus hijos.
LUCA 4,40
Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos con diversas dolencias se los traían; y él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.
Este pasaje enfatiza la cercanía de Jesús a los que sufren. La acción de imponer las manos y orar acompaña al gesto de sanar, recordando la tradición de la Iglesia de asociar oración y óleo para sostener al enfermo en la fe y la esperanza.
LUCA 10,9
Y sanar a los enfermos que en ella hay, y decirles: Se acerca a vosotros el Reino de Dios.
La misión de anunciar el Reino y de sanar conviven. En la tradición católica, este versículo apoya la idea de la salvación que se manifiesta en la sanación, tanto física como espiritual, como una de las obras del reino de Dios que la comunidad está llamada a realizar en comunión con Cristo.
ÉXODO 15,26
Si oyes atentamente la voz del Señor, tu Dios, y haces lo recto ante sus ojos, y prestas oído a sus mandamientos y guardas todos sus estatutos, ninguna de las enfermedades que envié a los egipcios te pondré sobre ti; porque yo soy el Señor que te sana.
Un texto veterotestamentario que proclama a Dios como sanador de su pueblo. En la liturgia cristiana, recuerda que la sanación es parte de la misericordia de Dios y que la obediencia a Él se acompaña con la Bendición de la salud y la sanación de las dolencias cuando conviene a su plan de salvación.
SALMO 103,3
El que perdona todas tus iniquidades y cura todas tus dolencias.
Este salmo expresa la acción salvífica de Dios en la vida del creyente: perdón y sanación. En la comprensión católica, la salud física es una de las áreas donde la gracia de Dios puede actuar, pero la verdadera sanación se realiza en la comunión con la voluntad divina que sostiene al hombre en la fe.
ISAÍAS 53,4-5
Con todo, ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y llevó nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por herido, herido de Dios y afligido. Mas él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados; el castigo que nos trae la paz cayó sobre él, y por sus heridas hemos sido sanados.
Pasaje central para la teología de la salvación y de la sanación en la Iglesia. Isaías presenta al Siervo sufriente que carga con el mal humano; en la tradición cristiana, estas palabras se interpretan como anticipación de la pasión y la sanación que Cristo trae a través de su sufrimiento redentor.
1 PEDRO 2,24
Él llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo, sobre la cruz, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia; por sus heridas habéis sido sanados.
Este texto del Nuevo Testamento subraya la espiritualidad de la sanación: la salvación que Cristo adquiere en la cruz también alcanza el cuerpo y la vida temporal. En la Iglesia, se vela por complementar la gracia de la Cruz con la atención pastoral a la salud física y espiritual del enfermo.
MARCOS 16,18
Pondrán las manos sobre los enfermos, y sanarán.
Una mirada a la misión de la Iglesia: a los discípulos se les promete la sanación mediante la imposición de las manos. Este versículo se invoca en la Iglesia para afirmar la continuidad de la acción sanadora de Cristo a través de la oración comunitaria y el ministerio de la gracia.
Lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica
La Iglesia enseña que la Unción de los Enfermos es un sacramento de sanación, que confiere la gracia de la fortaleza, la paz y la paciencia ante la enfermedad, y que en algunas circunstancias puede acompañar la curación del cuerpo. El rito, celebrado por un sacerdote, incluye la imposición de manos y la unción con el óleo de los enfermos, y se acompaña de la oración de la comunidad de fe. Este don de Dios no excluye la ayuda de la medicina ni la responsabilidad de la persona, sino que la integra en la vida de la Iglesia y la fe, sosteniendo al enfermo en la prueba y uniendo su sufrimiento a la Pasión de Cristo. Según el Catecismo, este sacramento se aplica no solo a los que están en la antesala de la muerte, sino a todos los gravemente enfermos, ancianos o que enfrentan operaciones importantes, para que reciban la gracia para enfrentar la enfermedad con dignidad y esperanza. (CCC, pasajes sobre la Unción de los Enfermos citados en la enseñanza magisterial de la Iglesia.)
Para rezar y meditar — Lectio Divina
- Lectura – Tomar como versículo clave Santiago 5,14-15 y leer varias veces, dejando que la voz de la Escritura ocupe el corazón.
- Meditación – ¿Qué significa para mí pedir oración y la unción cuando la salud se ve afectada? ¿Cómo puedo vivir la fe en la enfermedad sin perder la esperanza? ¿Cómo se manifiesta la presencia de Dios en la prueba?
- Oración – Oración modelo: “Señor, fortalece mi fe en tu amor y acompáñame en esta prueba. Si es tu voluntad, te pido la sanación; si no, concedeme la gracia de vivir unido a tu proyecto de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.”
- Contemplación – Silencio de 5-10 minutos, respirando en la presencia de Dios y confiando en su amor misericordioso, aunque la realidad de la enfermedad permanezca.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué es la Unción de los Enfermos? Es un sacramento de sanación celebrado por la Iglesia para fortalecer al enfermo en la fe, la esperanza y la paciencia, y, si conviene, para perdón de pecados y curación espiritual y, cuando sea la voluntad de Dios, la curación física.
- ¿Quién puede recibirla? Los gravemente enfermos, los que se acercan a la muerte o atraviesan una cirugía mayor, y, en algunos casos, los ancianos cuando se encuentran en una situación de enfermedad grave.
- ¿Puede repetirse? Sí, si la situación de salud empeora o hay una nueva enfermedad grave que lo haga necesario, la Unción puede administrarse de nuevo.
- ¿Qué incluye el rito? La unción con aceite bendecido, la imposición de manos y la oración de la Iglesia, junto con la participación de la comunidad cristiana.
- ¿Cuál es la relación con la Eucaristía? La Unción de los Enfermos se enmarca dentro de la pastoral de la enfermedad y, cuando es posible, se realiza junto con la Eucaristía para alimentar la fe, la esperanza y la comunión con Cristo y la Iglesia.
Cierre: Que la gracia de Cristo te fortalezca en la enfermedad y te sostenga con su paz. Que la oración de la Iglesia te hable de esperanza y te acerque a la plenitud de la vida en Cristo.








